Un delito informático o
ciberdelito es toda aquella acción anti jurídica y culpable, que se da por vías
informáticas o que tiene como objetivo destruir y dañar ordenadores, medios
electrónicos y redes de Internet. Debido a que la informática se mueve más
rápido que la legislación, existen conductas criminales por vías informáticas
que no pueden considerarse como delito, según la "Teoría del delito",
por lo cual se definen como abusos informáticos (los tipos penales tradicionales
resultan en muchos países inadecuados para encuadrar las nuevas formas
delictivas), y parte de la criminalidad informática. La criminalidad
informática consiste en la realización de un tipo de actividades que, reuniendo
los requisitos que delimitan el concepto de delito, sean llevados a cabo
utilizando un elemento informático.2
Los delitos informáticos son
aquellas actividades ilícitas que: (a) Se cometen mediante el uso de
computadoras, sistemas informáticos u otros dispositivos de comunicación (la
informática es el medio o instrumento para realizar un delito); o (b) Tienen por
objeto causar daños, provocar pérdidas o impedir el uso de sistemas
informáticos (delitos informáticos).
Los también conocidos
Ciberdelitos, como lo señala Téllez, son actitudes contrarias a los intereses
de las personas en que se tiene a las computadoras como instrumento o fin
(concepto atípico) o las conductas atípicas, anti jurídicas y culpables en que
se tiene a las computadoras como instrumento o fin (concepto típico)3
En la actualidad, como ha
estudiado recientemente Barrio Andrés, debe hablarse de ciberdelitos, pues este
concepto sustantiva las consecuencias que se derivan de la peculiaridad que
constituye Internet como medio de comisión del hecho delictivo, y que ofrece
contornos singulares y problemas propios, como por ejemplo la dificultad de determinar
el lugar de comisión de tales ilícitos, indispensable para la determinación de
la jurisdicción y competencia penal para su enjuiciamiento y aplicación de la
correspondiente ley penal, los problemas para la localización y obtención de
las pruebas de tales hechos delictivos, la insuficiente regulación legal de los
ilícitos que pueden realizarse a través de la Red o de las diligencias
procesales de investigación aplicables para el descubrimiento de los mismos
–normativa igualmente desbordada por el imparable avance de las innovaciones
tecnológicas–, o, en fin, la significativa afectación que la investigación
policial en Internet tiene sobre los derechos fundamentales de los ciudadanos.
Mucha información es
almacenada en un reducido espacio, con una posibilidad de recuperación
inmediata, pero por complejas que sean las medidas de seguridad que se puedan
implantar, aún no existe un método infalible de protección.5
La criminalidad informática
tiene un alcance mayor y puede incluir delitos tradicionales como el fraude, el
robo, chantaje, falsificación y la malversación de caudales públicos en los
cuales ordenadores y redes han sido utilizados como medio. Con el desarrollo de
la programación y de Internet, los delitos informáticos se han vuelto más
frecuentes y sofisticados.
La Organización de Naciones
Unidas reconoce los siguientes tipos de delitos informáticos:
Fraudes cometidos mediante
manipulación de computadoras:
en este se reúne: la manipulación de datos de
entrada (sustraer datos), manipulación de programas (modificar programas del
sistema o insertar nuevos programas o rutinas), manipulación de los datos de
salida (fijación de un objeto al funcionamiento de sistemas de información, el
caso de los cajeros automáticos) y fraude efectuado por manipulación
informática (se sacan pequeñas cantidades de dinero de unas cuentas a otras).6
Manipulación De Los
Datos De Entrada:
Este tipo de fraude informático conocido
también como sustracción de datos, representa el delito informático más común
ya que es fácil de cometer y difícil de descubrir.
Daños O
Modificaciones De Programas O Datos
Computarizados
entran tres formas de delitos: sabotaje
informático (eliminar o modificar sin autorización funciones o datos de una
computadora con el objeto de obstaculizar el funcionamiento) y acceso no
autorizado a servicios y sistemas informáticos (ya sea por curiosidad,
espionaje o por sabotaje).
Existen leyes que tienen por
objeto la protección integral de los sistemas que utilicen tecnologías de
información, así como la prevención y sanción de los delitos cometidos en las
variedades existentes contra tales sistemas o cualquiera de sus componentes o
los cometidos mediante el uso de dichas tecnologías.
Una misma acción dirigida
contra un sistema informático puede aparejar la violación de varias leyes
penales, algunos autores expresan que el "uso de la informática no supone
más que un modus operandi nuevo que no plantea particularidad alguna respecto
de las formas tradicionales de comisión". Una clara dificultad para la
persecución de estos ilícitos, ha sido que el ciudadano no considera
delincuente al autor de estos delitos, entre los propios victimarios algunas
veces existe una reivindicación que subyace a toda su actividad, como es el
caso de los hackers, quienes cuentan con todo una "filosofía"
preparada para respaldar su actividad afirmando que propenden a un mundo más
libre, que disponga de acceso a todas las obras de la inteligencia, y basándose
en ese argumento divulgan las claves que tienen en su actividad.